Tener plantas en un apartamento es más fácil de lo que parece. Muchas personas piensan que necesitan dedicar mucho tiempo o experiencia, pero la realidad es que existen plantas resistentes que se adaptan muy bien a la sombra y a los espacios interiores.
La cochinilla algodonosa es una de las plagas más comunes en las orquídeas. Se reconoce fácilmente porque parece un pequeño algodón blanco que se esconde en las hojas, tallos y raíces. Este insecto chupa la savia de la planta, debilitándose poco a poco. Si no se controla a tiempo, la orquídea puede dejar de florecer, ponerse amarilla o incluso morir. Esta plaga aparece con más frecuencia en ambientes cálidos, con poca ventilación o cuando la planta está estresada.
Las suculentas son famosas por ser “fáciles de cuidar”, pero aun así muchas personas ven cómo sus plantas se marchitan, se ponen blandas o simplemente se mueren. En la mayoría de los casos, el problema Las suculentas son famosas por ser “fáciles de cuidar”, pero aun así muchas personas ven cómo sus plantas se marchitan, se ponen blandas o simplemente se mueren. En la mayoría de los casos, el problema no es falta de cariño, sino exceso de agua. es falta de cariño, sino exceso de agua.
El chile tiene compuestos químicos que actúan como repelentes de plagas, y puedes hacer un extracto fácilmente con materiales que están a la mano.
La cáscara del banano tiene potasio, fósforo y calcio, nutrientes esenciales que ayudan al crecimiento de las plantas.
La cáscara del banano tiene potasio, fósforo y calcio, nutrientes esenciales que ayudan al crecimiento de las plantas.
La naturaleza nos da (casi) todo lo que necesitamos para vivir, incluyendo biopesticidas.
La naturaleza nos da (casi) todo lo que necesitamos para vivir, incluyendo biopesticidas.
Cada planta tiene un rol diferente, y colaboran entre sí para proveerse nutrientes y protegerse contra plagas y enfermedades.
Los pesticidas están en todas partes.
Están en el agua, en el suelo y en nuestros alimentos, incluso en la leche materna.
En la naturaleza todo se recicla y nada se desperdicia. La cáscara de huevo que tiramos todos los días a la basura puede transformarse fácilmente en un fertilizante natural para las plantas.

